La comunidad universitaria denuncia sistemáticamente la situación laboral, fundamentalmente, por los bajos y míseros salarios de los educadores, producto, no cabe la menor duda, de la política implantada por el régimen consistente en la destrucción del ingreso, de imponer el control total de la educación, eliminar el pensamiento crítico y, destruir la clase media venezolana. Los universitarios, vivimos con la ya larga queja del salario insuficiente; pero nos equivocamos cuando insistimos al plantear su revisión y aumento. No queremos entender que, por disposición de la dictadura, la nómina entró a formar parte de ministerio de Educación Universitaria quien administra a su juicio la política laboral implantada y, no van a cambiar la misma.
Las autoridades universitarias, han seguido el mismo
esquema, ignorando el marco de referencia de la crisis integral nacional. Se
hacen cómplices de la supuesta legitimidad del gobierno de facto que se robó
las elecciones presidenciales, y que, además, estimulan unas elecciones
nacionales basadas como todo el mundo lo
sabe en un sistema fraudulento. Para la comunidad universitaria es notoria la atencion que algunas autoridades
universitarias prestan a funcionarios ilegítimos,
los reciben con honores en el seno de sus instituciones y, escurren el bulto ante la necesidad de un cambio;
sus acciones no se traducen en lograr la verdadera transformación universitaria; la han
canjeado por actos culturales a granel, firma de convenios, presentaciones
culturales, y relaciones públicas que no contribuyen a ningún cambio sino a promesas.
No se dan cuenta que, la comunidad está insatisfecha y, en buena medida,
despechados por haberlos puesto en sus
cargos, los cuales nada hacen por alinearse en la búsqueda de un salario digno,
mientras sus trabajadores, ante la realidad seguimos sufriendo de la precaria situación
económica y estimulamos lícitamente el
ejercicio de actividades colaterales en busca de tercerizar el trabajo, incluso
dentro de la propia universidad, aprovechando que ella se convirtió en una entidad que avala cientos de cursos cuyas
matriculas permiten redondear los
famosos treinta dólares profesor- mes, de esta forma, intentan capear la situación y complementarla mendigando
los bonos del régimen.
Los gremios protestan por el salario y, ponen de
manifiesto la violación de los derechos laborales, el incumplimiento de las
normativas de homologación y de las convenciones colectivas, incluyendo la
deuda significativa con los trabajadores por concepto de prestaciones sociales
y su deterioro, que han destruido los ahorros y afectado gravemente la salud y
la previsión social, sin embargo, también escurren el bulto ante el llamado a integrar
un Frente para la Defensa de la Educación, se hacen los locos para frenar las
políticas del régimen e ignoran el clamor de una Huelga Universitaria. También,
preparan esquemas de reelección mediante mecanismos de control de las
comisiones electorales para mantener sus cargos que, por cierto, le otorgan
ciertos privilegios
Reiteramos que no se espera el cambio de estrategia salarial por
parte de régimen y, por lo tanto, la única manera de llevar a cabo otra
política en beneficio de la universidad y de su clase trabajadora es la de un
cambio inminente del modelo político, que esté centrado en la democracia, en
estrategias económicas liberales y de contenido muy diferente para la
universidad del futuro que sea determinante
en la reafirmación de la autonomía universitaria, preservar los derechos
de los trabajadores, incluyendo a jubilados y pensionados y orientadas a
recuperar la calidad de vida y participación en el desarrollo de la nación.
No estamos haciendo nada para defender el derecho legítimo
de las elecciones presidenciales más bien, se induce una normalidad aparente, conducente
a legitimar al régimen con acciones que bien pueden calificarse de detestables,
no reconociendo que tenemos un régimen expoliador, que atenta contra la
libertad de profesores y estudiantes, donde todo se limita a un escueto comunicado
en lugar de la poderosa fuerza de cambio de la educación. Ignoramos que el régimen
está debilitado, cercado y rechazado públicamente por la mayoría de los
venezolanos, que su pronóstico es la huida hacia adelante, y que se sustenta en
una economía fallida, donde ya no pueden seguir incrementando el botín cuya dinámica está llevando a los integrantes
del poder a competir entre sí por la supervivencia, cada uno intenta salvar lo
que pueda y hace que el escenario se presente oscuro y lleno de traiciones. Muchos
de ellos plantean la vieja estrategia de
retirarse a tiempo y otros intentan mediante maniobras politiqueras institucionalizar
al régimen, participando de manera colaborativa en unas elecciones fraudulentas
que les permitan continuar con sus viejas prácticas
sustentadas en partidos que no representan a nadie, sino a ellos mismos.
Solo un cambio de régimen contribuiría a resolver el
problema dentro de un marco legal ajustado en su totalidad. Se debe presentar
un plan a corto plazo para recuperar la calidad de vida y la participación de
los universitarios en un sector de alta productividad y desarrollo. Este último
planteamiento es el tema fundamental, alinearse políticamente, dejar los
egoísmos individuales de lado, las apetencias de mantener el poder
universitario, y luchar por la libertad de Venezuela la cual es la única vía
para fortalecer el futuro y reacomodar el sistema académico que facilite ayudar
a desarrollar nuevos esquemas organizacionales, revisar todo el sistema
universitario, consolidar la estructura, en pocas, pero grandes universidades
nacionales y estadales, alinear a la educación privada y a entidades del sector
productivo dentro de políticas de desarrollo y, vincular el sistema con la
transformación universitaria, digital, eficiencia y calidad, pero sobre todo,
regresar a la universidad rectora, guía espiritual, académica y desarrollo social de la democracia.
