sábado, 4 de enero de 2025

UNIVERSIDADES, UNIVERSITARIOS Y PRECARIEDAD


 La comunidad universitaria denuncia sistemáticamente la situación laboral, fundamentalmente, por los bajos y míseros salarios de los educadores, producto, no cabe la menor duda, de la política implantada por el régimen consistente en la destrucción del ingreso, de imponer el control total de la educación, eliminar el pensamiento crítico y, destruir la clase media venezolana. Los universitarios, vivimos con la ya larga queja del salario insuficiente; pero nos equivocamos cuando insistimos al plantear su revisión y aumento. No queremos entender que, por disposición de la dictadura, la nómina entró a formar parte de ministerio de Educación Universitaria quien administra a su juicio  la política laboral implantada y, no van a cambiar la misma.

Las autoridades universitarias, han seguido el mismo esquema, ignorando el marco de referencia de la crisis integral nacional. Se hacen cómplices de la supuesta legitimidad del gobierno de facto que se robó las elecciones presidenciales, y que, además, estimulan unas elecciones nacionales  basadas como todo el mundo lo sabe en un sistema fraudulento. Para la comunidad universitaria es  notoria  la atencion que algunas autoridades universitarias prestan a  funcionarios ilegítimos, los reciben con honores en el seno de sus instituciones  y, escurren el bulto ante la necesidad de un cambio; sus acciones no se traducen en lograr la  verdadera transformación universitaria; la han canjeado por actos culturales a granel, firma de convenios, presentaciones culturales, y relaciones públicas que no contribuyen a ningún cambio sino a promesas. No se dan cuenta que, la comunidad está insatisfecha y, en buena medida, despechados por  haberlos puesto en sus cargos, los cuales nada hacen por alinearse en la búsqueda de un salario digno, mientras sus trabajadores, ante la realidad  seguimos sufriendo de la precaria situación económica y estimulamos lícitamente  el ejercicio de actividades colaterales en busca de tercerizar el trabajo, incluso dentro de la propia universidad, aprovechando que ella se convirtió en  una entidad que avala cientos de cursos cuyas matriculas permiten redondear  los famosos treinta dólares profesor- mes, de esta forma, intentan  capear la situación y complementarla mendigando los bonos del régimen.

Los gremios protestan por el salario y, ponen de manifiesto la violación de los derechos laborales, el incumplimiento de las normativas de homologación y de las convenciones colectivas, incluyendo la deuda significativa con los trabajadores por concepto de prestaciones sociales y su deterioro, que han destruido los ahorros y afectado gravemente la salud y la previsión social, sin embargo, también  escurren el bulto ante el llamado a integrar un Frente para la Defensa de la Educación, se hacen los locos para frenar las políticas del régimen e ignoran el clamor de una Huelga Universitaria. También, preparan esquemas de reelección mediante mecanismos de control de las comisiones electorales para mantener sus cargos que, por cierto, le otorgan ciertos privilegios

Reiteramos que no se  espera el cambio de estrategia salarial por parte de régimen y, por lo tanto, la única manera de llevar a cabo otra política en beneficio de la universidad y de su clase trabajadora es la de un cambio inminente del modelo político, que esté centrado en la democracia, en estrategias económicas liberales y de contenido muy diferente para la universidad del futuro que sea determinante  en la reafirmación de la autonomía universitaria, preservar los derechos de los trabajadores, incluyendo a  jubilados y pensionados y orientadas a recuperar la calidad de vida y participación en el desarrollo de la nación.

No estamos haciendo nada para defender el derecho legítimo de las elecciones presidenciales más bien, se induce una normalidad aparente, conducente a legitimar al régimen con acciones que bien pueden calificarse de detestables, no reconociendo que tenemos un régimen expoliador, que atenta contra la libertad de profesores y estudiantes, donde todo se limita a un escueto comunicado en lugar de la poderosa fuerza de cambio de la educación. Ignoramos que el régimen está debilitado, cercado y rechazado públicamente por la mayoría de los venezolanos, que su pronóstico es la huida hacia adelante, y que se sustenta en una economía fallida, donde ya no pueden seguir incrementando el botín  cuya dinámica está llevando a los integrantes del poder a competir entre sí por la supervivencia, cada uno intenta salvar lo que pueda y hace que el escenario se presente oscuro y lleno de traiciones. Muchos de ellos plantean la vieja estrategia  de retirarse a tiempo y otros intentan mediante maniobras politiqueras institucionalizar al régimen, participando de manera colaborativa en unas elecciones fraudulentas   que les permitan continuar con sus viejas prácticas sustentadas en partidos que no representan a nadie, sino a ellos mismos.

Solo un cambio de régimen contribuiría a resolver el problema dentro de un marco legal ajustado en su totalidad. Se debe presentar un plan a corto plazo para recuperar la calidad de vida y la participación de los universitarios en un sector de alta productividad y desarrollo. Este último planteamiento es el tema fundamental, alinearse políticamente, dejar los egoísmos individuales de lado, las apetencias de mantener el poder universitario, y luchar por la libertad de Venezuela la cual es la única vía para fortalecer el futuro y reacomodar el sistema académico que facilite ayudar a desarrollar nuevos esquemas organizacionales, revisar todo el sistema universitario, consolidar la estructura, en pocas, pero grandes universidades nacionales y estadales, alinear a la educación privada y a entidades del sector productivo dentro de políticas de desarrollo y, vincular el sistema con la transformación universitaria, digital, eficiencia y calidad, pero sobre todo, regresar a la universidad rectora, guía espiritual, académica  y desarrollo social de la democracia.