sábado, 8 de noviembre de 2025

LA UNIVERSIDAD VENEZOLANA AL BORDE DEL COLAPSO


 

La universidad venezolana atraviesa una de las peores crisis de su historia. Lo que alguna vez fue un espacio de formación, pensamiento crítico y movilidad social, hoy se encuentra devastado por políticas salariales que han reducido a los profesores a condiciones de indigencia. los salarios universitarios han sido pulverizados, y con ellos, la dignidad de quienes sostienen la educación superior.

La situación es alarmante. Profesores que ganaban entre $500 y $3000 mensuales en el año 2000 hoy reciben entre $6 y $45. Esta humillación salarial no solo ha destruido la calidad de vida de los docentes, sino que ha provocado una diáspora académica sin precedentes. Más de 70,000 profesionales han emigrado, dejando aulas vacías y universidades convertidas en cascarones sin contenido.

Pero el problema no es solo económico. La fragmentación institucional, la pérdida de autonomía universitaria, la destrucción de la infraestructura y la falta de visión estratégica han convertido a nuestras casas de estudio en víctimas de un modelo político que busca eliminar la clase media y el pensamiento libre.

La universidad no puede seguir siendo rehén de la miseria. Es urgente repensar su estructura, su financiamiento y su rol en el desarrollo nacional. La educación superior debe ser vista como inversión, no como gasto. Debemos abandonar el modelo de gratuidad total y avanzar hacia esquemas de crédito educativo, autofinanciamiento y vinculación con el sector productivo.

La universidad venezolana debe convertirse en una locomotora del desarrollo, no en un vagón abandonado. Para ello, se requiere voluntad política, compromiso académico y una ciudadanía que entienda que sin educación no hay futuro.

Es necesario un Plan de Transformación Universitaria para Venezuela que permita construir el objetivo de diseñar e implementar un modelo universitario sostenible, eficiente y competitivo que recupere la calidad educativa, dignifique al profesorado y contribuya al desarrollo económico del país.

Se mejora Salarial y Seguridad Social mediante un salario base digno para profesores universitarios, ajustado trimestralmente según inflación y facilite recuperar el valor real de las pensiones y garantizar acceso a servicios médicos para jubilados.

La estructura universitaria debe ser optimizada mediante la reducción del número de universidades locales y territoriales para evitar duplicaciones y gastos innecesarios y reorganizar las instituciones existentes bajo criterios de eficiencia, calidad y pertinencia regional.

La universidad requiere de un Financiamiento Sostenible y estudiar con detenimiento un sistema de crédito educativo nacional, con pagos ajustados a la capacidad económica del estudiante. Desarrollar y utilizar la inmensa cantidad de activos inmobiliarios universitarios para generar ingresos (modelo Harvard/Stanford) y, establecer alianzas universidad-empresa para proyectos de investigación, extensión y formación dual.

Se requiere una reforma Académica urgente frente a la avasallante inmersión de las nuevas tecnologías y transformación digital conducente a rediseñar planes de estudio con enfoque en productividad, innovación y empleabilidad.

Es inminente Impulsar la transformación digital de las universidades para mejorar la gestión y el acceso a contenidos, para tales fines, es necesario crear un Equipo Técnico Nacional Universitario con especialistas en educación, economía, tecnología y gestión universitaria responsable de elaborar propuestas concretas, asesorar al Estado y coordinar la implementación.

La participación ciudadana y transparencia en su manejo operaciones es clave dentro del marco ético necesario y    que facilite el involucramiento de estudiantes, profesores y egresados en el diseño del nuevo modelo universitario calibrando sus avances, obstáculos y resultados del plan de transformación.

Solicitamos a las instituciones académicas su respaldo, participación activa y colaboración técnica en este proceso de transformación. La universidad venezolana debe convertirse en una locomotora del desarrollo nacional, y para lograrlo, necesitamos sumar capacidades, experiencias y compromiso.

Será posible aglutinar a un grupo significativo, de experiencia universitaria, empresarial y profesional que pueda revisar la enorme cantidad de diagnósticos, estudios, ensayos, propuestas y demás trabajos académicos, incluyendo recomendaciones de foros, seminarios, etc., que nos permitan construir un documento fundamental que sugieran nuevas poli8ticas, definan líneas de acción y finalmente hagan las recomendaciones de rigor para el debate universitarios y su instrumentación dentro de los planes de gobierno preparado para un cambio de modelo político? Se escuchan iniciativas,