sábado, 4 de diciembre de 2021

PERSPECTIVAS DE LA UNIVERSIDAD

 


Una visión prospectiva de la educación permite apreciar que  está siendo impactada por la vertiginosa presencia de la tecnología digital donde las estimaciones señalan que la comunidad venezolana vive en la oscuridad digital retando a las agendas educativas sobre el desafío de garantizar el acceso a la sociedad del conocimiento y da por descontado que  “los temas pendientes que arrastramos del siglo XX  siguen relacionados con la cobertura, y acceso tecnológico a los distintos niveles educativos”.

Irremediablemente todo a nuestro alrededor se transforma tal y como se pone de manifiesto en los grandes cambios: las cadenas del comercio, la demografía, los fenómenos climáticos, la evolución exponencial de las tecnologías, y el exceso de información que se genera cada segundo. Cambios que por lo demás sucedían antes de la declaración mundial de la pandemia, pero que, con la nueva realidad, se han acelerado. En este sentido, es necesario interpretar la estructura del sistema educativo y su mayor componente profesional en los escenarios universitarios los cuales han sido intervenidos ideológicamente y que obligatoriamente deben ser tomados en cuenta para formular un proyecto de transformación universitaria, y muy especialmente, de la realidad que está modificando la curva de oferta y demanda laboral. Todo eso obliga a reconfigurar para un futuro mediato un nuevo modelo de universidad y buscar a gran escala centrarse en tareas de mayor valor añadido.


Las tendencias de la sociedad actual aun con las limitaciones estructurales y políticas de nuestro país, requieren una revisión integral para atender la necesidad de los requerimientos académicos, superar los problemas de gobernabilidad nacional y de las instituciones educativas, ir más allá de resolver el secular recorte del presupuesto universitario y para satisfacer las cambiantes necesidades sociales, y su desarrollo dentro de la regionalización de las economías.

Es evidente la elevada tasa de la deserción universitaria la cual ha aumentado con la pandemia. Si bien es cierto, existen allí factores vinculados a la política desarrollada por el régimen que ha sido altamente restrictiva y focalizada, la deficiencia en la conectividad tecnológica, y de apoyo económico obliga a  de trabajar de inmediato en una reestructuración del modelo universitario para ajustar el  tono en que las instituciones de educación superior están dejando de ser una opción para estudiar una carrera, ya no solo como consecuencia de la crisis social, política y económica, sino también por la necesidad de resolver los problemas de inserción en el mercado laboral 

Las universidades en un nuevo escenario prospectivo deberán estar construyendo alianzas con organismos, empresas, e instituciones con estructuras más ágiles colocando en la mesa sus recursos humanos con experiencia investigativa, docente y extensionista, desarrollar nuevos enfoques, profesiones ajustadas a la realidad, y certificar competencias profesionales en formatos curriculares diferentes a los actuales. La educación superior continúa siendo restrictiva tal y como fue concebida en el pasado y va dirigida al colapso acosada no solo por las fuerzas del cambio lo que pone en evidencia el establecimiento de un nuevo paradigma para que sea exitoso dentro de las perspectivas sociales y de desarrollo de los próximos años.

Es este último escenario el que debemos subrayar y en el que deberíamos ubicarnos para adoptar una nueva visión la cual es la clave para desarrollar alta competencia, con verdadera autonomía, y proporcionar las bases para instrumentar estructuras cada vez más auto sostenibles. De acuerdo a los planteamientos propuestos por Silingo y Clark en lo que denominan Innovación Disruptiva   citamos: “ Se argumenta que la pandemia ha puesto al descubierto la necesidad de que la educación superior cambie sus proyecciones de matrícula futura”, en consecuencia,  muchas universidades tendrán que ajustar la forma en que forman a los estudiantes, formular innovadores proyectos y patentes, y aunque no les guste a muchos académicos ortodoxos, hacer negocios si desean sobrevivir económicamente dentro de las perspectivas de  que existe una oportunidad única para aprovechar los cambios emergentes de los últimos años para un buen largo plazo.

Con ese fin, las universidades deben actuar ahora para derribar las barreras de acceso y llegar a una población más amplia y diversa de estudiantes ansiosos de satisfacer las necesidades de una fuerza laboral cambiante y capturar oportunidades profesionales y de aprendizaje a lo largo de toda la vida. Sin duda, la pandemia causó un verdadero dolor a la educación superior, pero también aportó claridad sobre lo que viene a continuación. Mucho ha sido ya escrito sobre cómo el Covid-19 obligó a las escuelas a acelerar la combinación del aprendizaje presencial y en línea. Si bien este cambio abrupto creó desafíos significativos, este modelo híbrido a largo plazo mejorará enormemente. Las nuevas herramientas digitales, pueden ayudar a los educadores a evaluar mejor la participación de los alumnos, proporcionando así a los instructores una hoja de ruta clara sobre cómo perfeccionar y mejorar sus cursos y métodos de enseñanza.

Pero hay otras lecciones que aprender de este año tumultuoso que se extienden mucho más allá del aula; una red educativa reunió a un grupo de líderes de la educación superior para discutir cómo la asombrosa interrupción de las clases presenciales marcó la pauta para proporcionar pistas para re imaginar cómo las instituciones dirigirán sus actividades y servirán a los estudiantes en el futuro. Lo que surgió de las encuestas y discusiones con el grupo fue que el enfoque hibrido es necesario para impartir educación la cual debe ampliarse para incluir no solo cursos académicos, sino también otros elementos principales que impulsan la experiencia de aprendizaje y hacen que el campus funcione, es decir, los servicios estudiantiles, la prestación de servicios profesionales, el desarrollo de las empresas universitarias para administrar los proyectos de investigación y dotar de una poderosa fuerza laboral a la economía que habrá de reconstruirse.

El campus híbrido, trasciende nuestra idea actual de educación combinada con una visión más holística para ofrecer todo lo que ofrece una institución, desde asesoramiento académico hasta cursos y servicios profesionales. Las instituciones tienen la oportunidad de aprovechar con nuevas inversiones y aprendizaje en tecnología digital la experiencia de docentes y de estudiantes y, favorecer el trabajo remoto bajo la premisa que este enfoque podría hacer que las instituciones se centren más en el estudiante y en sus profesores a fin de garantizar su sostenibilidad.

Otros cambios requieren de una mejor estrategia, como por ejemplo, administrar a los estudiantes como componentes vitalicios y recopilar información en tiempo real sobre las necesidades cambiantes de la fuerza laboral, para ello, las universidades pueden desarrollar programas académicos flexibles para la economía en evolución, organizar cursos acreditables para un plan de estudios en particular y, que estén siempre disponibles en programas de educación continua. También es imprescindible utilizar las preferencias de los estudiantes e identificar métricas comunes para averiguar dónde suelen quedar atrapados en su trayectoria académica apoyados en el desarrollo de cursos diseñados para la era digital (en lugar de simplemente grabar las clases en el aula o enseñar a través de Google Meet, Zoom u otra plataforma), un elemento estratégico que se debe emplear es un «mapa» que los miembros del profesorado preparen para ayudar a decidir qué se imparte mejor en línea y qué es mejor para la instrucción presencial. 

Solemos pensar en universidades para enseñar a los estudiantes una profesión, y realizar investigaciones, pero hay que tomar en cuenta que también son lugares de trabajo. El campus híbrido requerirá que la gerencia universitaria identifique las funciones que son de importancia crítica para la misión de la institución y centren sus recursos humanos en esas funciones. Otros servicios podrían ser mejor prestados por entidades externas creadas por la propia universidad que pueden invertir en esos servicios y proporcionarlos a escala económica complementaria.

En el centro de cualquier cambio en la educación superior no es de extrañar que la administración y el profesorado no estén dispuestos a afrontar por razones atávicas, incluso se nieguen a adoptar nuevos procesos administrativos, estructuras y mediciones de desempeño; sin embargo, como vimos durante la pandemia, es posible hacer cambios que se pensaba que tardarían años en implementarse, pero se pusieron en marcha casi de la noche a la mañana cuando los campus se cerraron temporalmente. 

Las inversiones realizadas y las que haya que realizar son elementos claves para la ampliación de verdaderas plataformas de educación a distancia, bibliotecas digitales, hemerotecas, “big data técnica”, ediciones arbitradas, sistemas de control de plagios, plantas de video “streaming”, estudios de producción, producción de conocimientos, desarrollo de contenidos y de laboratorios virtuales para la educación en línea los cuales son complementos importantes para el «gran experimento de la educación para el futuro», para lo cual, tanto los beneficios como los inconvenientes, son demasiado potentes para ignorarlos.

La educación superior es un servicio público, un nuevo y necesario modelo de gobierno democrático tiene la responsabilidad indelegable e indeclinable de garantizar el desarrollo y calidad del sistema de educación superior concebido como un conjunto articulado de instituciones, programas y escalas atractivas de remuneración; debe procurar los recursos necesarios para su funcionamiento y velar por el cabal cumplimiento de sus procesos, orientaciones y principios en correspondencia con el interés nacional.  En ese sentido la educación superior es un factor estratégico para la reconstrucción nacional, social, consolidación de la democracia, de la soberanía nacional y de una sociedad mejor. 

Entendemos que el sistema universitario en un sentido prospectivo debe coadyuvar a acometer un trabajo de envergadura, incluso de alcance internacional para reformular el sistema universitario y el diseño de una universidad en particular, ello es necesario, pero el objetivo final es definir una política de gobierno el cual bajo un modelo adecuado tiene la obligación de atender las propuestas de un estudio exhaustivo del sistema dentro de las perspectivas de cambio. Estos requerimientos requieren de un proyecto de investigación holístico y la determinante inversión financiera para lograr los objetivos de inducir al cambio y lograr la transformación del sistema orientado a plantear una nueva universidad cuyos componentes estructurales estén asociados al compromiso del liderazgo universitario para su instrumentación.



 


sábado, 27 de noviembre de 2021

OBSTACULOS Y TRANSFORMACION UNIVERSITARIA

 



 

Se ha consumado lo inevitable, la estrategia totalitaria del  régimen venezolano se consolida al menos como ya se había advertido hace meses en lo que respecta a posesionar a sus más conspicuos militantes en veinte entidades federales basado en un sistema electoral irregular, el cual sigue siendo ilegal y fraudulento; que ha cumplido el acuerdo con la “plataforma unitaria” de ceder una pequeña parte de gobernaciones y alcaldías  como compensación para proyectar la imagen democrática, cuando en realidad es una simulación seudo democrática; al mismo tiempo que les permita el reconocimiento y reacomodar la  narrativa, lograr la supervivencia política a ambos, es decir, al régimen, a algunos partidos, y a sus dirigentes quienes pretenden seguir en lo mismo, y justificar lo injustificable. Igualmente, proyectar acciones para lograr que en algunos países se consolide la opinión de que tenemos democracia, que se cumplieron los acuerdos básicos, y obviamente, todo ello, como   táctica para mantener el poder hasta el año 2024 el cual servirá como punto de inflexión para intentar prolongar la dictadura mediante una réplica electoral falsa.

 

Al consolidar su política basada en elecciones cuestionadas sustentada en una minoría electoral, el repudio de la mayoría manifestada en el no ejercicio del sufragio por considerar que lo organizó un régimen usurpador, acompañado de la decepción con dirigentes incapaces y colaboracionistas, no cabe la menor duda que  se prolongará el colapso y crisis en que se encuentra la economía y la sociedad venezolana, crisis que no tiene precedentes y que desgraciadamente  fortalecerá la contracción económica arrastrando  la estrepitosa caída del poder adquisitivo de los venezolanos y el consiguiente incremento de la pobreza y de la desigualdad. La inferencia para el año que pronto se inicia será superada, lo cual determina que el país se ubicará nuevamente dentro de las mayores crisis del mundo. Los indicadores sociales se van a seguir deteriorado sustancialmente con el desmoronamiento de los servicios básicos, el debilitamiento institucional y el efecto directo del incremento de la deuda pública con sus efectos negativos y, que hasta ahora ha alcanzado más de quinientos por ciento del PIB y continuará creciendo.

 

Como todos sabemos el capital humano, insumo fundamental para un país está diezmado y es evidente por el efecto que tiene la disminución en la calidad de la educación, la notable deserción educativa del sistema, y el aumento de los jóvenes que no estudian ni trabajan. El proceso de migración debilita aún más la capacidad profesional y la migración que ya supera los 6,5 millones de personas tiende a potenciarse y por supuesto afectarán el potencial de crecimiento del país.

 

Frente a ese desolador cuadro la universidad venezolana entra en la condición de intervenida y se está ajustado a los  intereses de la estrategia socialista cuyo fundamento básico ha sido la de reducir a la población docente, administrativa y de servicios a una condición humillante en términos de sueldos y salarios. Redujo a niveles de supervivencia a la comunidad universitaria, sometiéndola a ingresos cuyo valor medio no llega a siete dólares-mes como media ponderada lo cual determinó un efecto crítico en dos factores fundamentales, el primero fue que los que  vieron con claridad la situación emigraron para ejercer sus actividades en otros paises debilitando la capacidad intelectual interna y enriquecer sin costo alguno la de los paises vecinos. En segundo lugar, los que no pudieron hacerlo por diversas razones, entre ellas la pandemia del conavirus-19, se refugiaron en su desesperanza y están paleando la situacion a niveles de supervivencia en la economía informal.

 

El régimen con su plan de control al sistema creó aldeas universitarias como si fuesen universidades las cuales no pueden llamarse tales por su concepción primaria que en esencia deforma y ajusta los planes de estudio con otros objetivos, como lo es forjar mediante un nuevo esquema proselitista a ideólogas, asociados a la mentira de hacer creer  a la juventud que tienen un titulo profesional, cuando en realidad lo que logran es uno supletorio, que no acredita bajo ningún efecto la debida competencia profesional; el número de egresados en esa condición se contabiliza por parte del régimen como un gran logro y,  su producto en dos décadas ya suman cientos de miles donde buena parte de ellos engrosan a las filas de los militantes del régimen.

 

Logrado el control universitario, domó literalmente a la comunidad y la colapsaron institucionalmente, dejando sin respuesta funcional a las que tuvieron pensamiento critico, que adversaron las ilegalidades, a una universidad que había dotado al país de una sociedad inteligente y democrática en su mayoría sustituyéndola  por otra, decadente, desesperanzada, pobre y sin recursos, es decir, una clase nueva de pobreza crónica. La comunidad universitaria sobreviviente tiene solo el recurso de la protesta retórica, comunicados sin efecto, sin capacidad de convocatoria, y en las recientes semanas ha caido en la celada de articularse con el régimen para reconstruir la pérdida física de sus campus. El régimen ejerce sus acciones directamente, sin disimulo  para dar la impresión de que están reconstruyendo la infraestructura pérdida. Solo sobrevive la universidad en apariencia, con algunos programas académicos, y la informalidad de una educacion a distancia restringida cuyos resultados son totalmente cuestionables desde el punto de vista académico y profesional.

 

Se plantea el llamado a clases, la inscripción de nuevos estudiantes, cuya selección la impone el régimen, es decir, entran potencialmente sus militantes para invadir los espacios, con la mente puesta en imponer la idolología socialista. Se prepara una retoma la actividad academice sin  infraestructura adecuada, y un presupuesto administrado por el régimen, sin  mas de la mitad de la fuerza docente e igualmente, con estudiantes virtuales donde muchos se fueron  o se dedicaron a otras actividades de supervivencia.

 

Frente a la gran complejidad en la  educacion superior, con una fuerza  docente debilitada y menguado interés estudiantil se protesta en hermosa prosa declarativa; pero aún así se apresta para iniciar lo imposible. Sus esperanzas imprimen la aspiración de reconstruir la universidad, de producir un nuevo modelo y retomar la actividad universitaria, aún reconociendo que lo hacen con muchos obstáculos, dentro de un escenario adverso sin ignorar  la premisa que nada será posible con este modelo  de gobernanza y la única posibilidad de  reconstruir a futuro del sistema universitario es con un cambio  de modelo  politico y una nueva concepción organizacional de la universidad.

 

Al menos esta aspiración genuinamente universitaria  tiene que ser aprovechada, en el tiempo que quede antes de que el r    régimen colapse y se cambie el modelo politico..La comunidad tiene y debe preparar un proyecto de  transformación universitaria, diseñando estrategias y planes operativos para crear la nueva universidad. Es imprescindible la revisión de los procesos académicos, financieros, administrativos y de pertinencia social acompañados de una evaluación de la calidad, y, de las necesidades del país. La universidad debe cumplir con las expectativas de la sociedad en la cual se inserta, en función de sus demandas de formación de recursos humanos de alto nivel, en áreas prioritarias para el progreso nacional, de los avances de la ciencia y la tecnología para la inserción del país de forma competitiva en la sociedad internacional y del acercamiento universidad-comunidad mediante el reforzamiento de programas de extensión y otros similares.

 

Frente a estos antecedentes, en mayor o menor medida se deben elaborar estrategias de revisión integral que resulten justas, equilibradas, realistas y pertinentes acordes con los avances del mundo, así como también un nuevo proyecto con los requerimientos de la sociedad, buscando canales de interrelación y a la vez, relegitimando el papel democrático de la universidad como generadora de conocimientos, motor de cambios de la sociedad y su vital contribución al logro de la libertad de acción y desarrollo moderno de la educación en Venezuela.