miércoles, 3 de junio de 2026

DE LA MERITOCRACIA A LA MISERIA: UNA HOJA DE RUTA PARA REPARAR EL INGRESO DE LOS PROFESORES EN VENEZUELA


 

La Universidad Central de Venezuela y el resto de las casas de estudio atraviesan hoy, en este abril de 2026, el desafío más crítico de su historia republicana. Tras años de una política de "confiscación indirecta" del ingreso, el trabajo académico ha sido reducido a un acto de heroísmo o de beneficencia. Sin embargo, un nuevo camino se asoma: la Propuesta de Reconstrucción Salarial que busca devolverle la dignidad al docente y la calidad a la educación superior.

Actualmente, un profesor Titular percibe un sueldo base de apenas Bs. 522,16, lo que equivale a unos irrisorios $1,58 mensuales. Incluso sumando las bonificaciones del sistema "Patria" (Bono de Guerra y Cesta-ticket), el ingreso integral ronda los $170. Esta cifra choca frontalmente con la realidad del mercado venezolano y regional:

  • La Canasta Alimentaria: Se estima en $692 para marzo de 2026. El docente apenas cubre el 23% de sus necesidades básicas.
  • El Contraste con el Sector Informal: Mientras un profesor doctorado sobrevive con $170, un trabajador por cuenta propia (mecánico, taxista o esteticista) genera ingresos netos como trabajador informal  que oscilan entre $500 y $1.200 mensuales. Por supuesto que el ingreso familiar es función del numero de personas activas que también son emprendedores.
  • La Brecha Regional: En países como Chile o México, un académico de alto nivel puede percibir entre $3.600 y $7.200. Solo por esa razón miles de profesores calificados de alto nivel doctoral han concurrido a esos mercados universitarios.

La reconstrucción no debe ser un simple aumento porcentual sobre un salario mínimo que ya nació muerto. Se necesita un cambio de paradigma: tratar al profesor universitario como un consultor de alto nivel. La estructura de costos sugerida se basa en la "Matriz Internacional de Tarifas Profesionales". No se trata de "pagar por estar", sino de remunerar por horas de trabajo académico, investigación y extensión, con una tarifa que cubra: El Costo Base (Honorario Neto) más las Cargas Sociales (30-40%): Vacaciones, salud y previsión. Los Gastos Operativos (15%): Hardware, software y formación continua.

Es necesario construir una propuesta razonable, acorde con la destrucción económica del pais, pero sustento de una remuneración basada en un tope de 50 horas mensuales efectivas de trabajo académico, ajustada a la realidad financiera del país, pero con la mirada puesta en la justicia laboral y la  competencia internacional. Remuneraciones que van desde un  instructor con una remuneración a tiempo completo de 480 dólares mes, a una escala creciente de $ 980, 1.104, 1.440  a 1.920, para cubrir las escalas de asistente, agregado. asociado y titular.

No se pueden ignorar las limitaciones financieras, ni  los lineamientos legales, incluso constitucionales, pero las instituciones  deben administrar sus propios "planes de negocios" y presupuestos sustentables, rompiendo la centralización "anti-autonómica". Advirtiendo que, si bien existen "fantasías justicieras" de deudas impagables de miles de millones de dólares, el ajuste del salario mínimo y la transformación de bonos en salario real es ineludible y urgente.

Tenemos claro que sin Ciencia no hay Reindustrialización.  La fuga de cerebros no se detendrá con discursos. El éxodo de profesores ha debilitado el tejido mismo de la nación. Esta propuesta de reparación no es un privilegio para una élite, sino una inversión necesaria. Si Venezuela aspira a una reindustrialización real y a un modelo de crecimiento con inclusión, debe empezar por pagarle a quienes forman el talento humano del mañana. Hay que preparar a cientos de miles de trabajadores y estudiantes a actualizar sus competencias y certificarlas, has que cambiar el esquema para adoptar nuevos esquemas epistemológicos, entrar en la era de las transformaciones digitales, en formar para el trabajo creativo para las empresas que reconstruirán al país, Es hora de pasar del "rebusque" y la "contribución voluntaria" a un sistema de mérito, transparencia y dignidad.

 La universidad no puede seguir financiando al Estado con la miseria de sus claustros.

 

 

 

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