sábado, 25 de diciembre de 2021

EL FUTURO DE LA UNIVERSIDAD

 


Hace algunas semanas disertábamos sobre las perspectivas de desarrollo en la universidad venezolana dentro del entorno de la crisis social y política que ya tiene mucho tiempo afectándola, y de la insoslayable presencia de la tecnología que marca el futuro de la educación.  Afirmábamos que la oscuridad educativa es producto del modelo adoptado por la gobernanza de un régimen que induce muchas limitaciones para el desenvolvimiento de la sociedad del conocimiento.

Los grandes cambios globales, y su impacto social han permeado en el manejo de la información la cual penetra en las mentes de la población que al menos, está dotada de la capacidad y facilidades para incursionar en las redes sociales a diferentes niveles de profundidad acompañada de una cierta disposición para conocer la realidad y hacerla consciente de la necesidad de transformarla incluyendo a la educación.

Las tendencias educativas en la sociedad venezolana revelan limitaciones estructurales que requieren de una importante revisión para al menos, intentar aproximarnos a sortear algunos obstáculos que tiene la educación superior, hoy limitada y ajustada al modelo político anti autonómico, guiada por una visión centralizadora e ideologizada que la ha apartado de su misión y visión.

La adecuación a los poderosos cambios tecnológicos que impactan a la estructura docente e investigativa, no solo debe resistir los embates contrarios a la libertad de pensamiento sino que tiene la obligación de repensar la universidad y que, en algún momento deberá adoptar una política coherente, moderna y de cambio del sistema universitario para adaptarlo a la visión de futuro y, a otras consideraciones que guían hacia nuevos caminos   a la educación universitaria, no solo en nuestro país sino a nivel global.

La pandemia del COVID 19 marco un punto de inflexión social y cambio de la sociedad, no solo en sus efectos, sino en que ha inducido una transformación importante en la manera de impartir y dar continuidad a la educación. Por supuesto, nos encontramos con la paradoja de adoptar nuevas estrategias frente a la continuidad de un modelo caduco. Esas nuevas estrategias no tienen el ambiente apropiado como consecuencia de la sujeción al modelo político actual cuya resultante singular ha sido que la juventud no solo migró de manera significativa llevándose su valiosa carga intelectual, sino que dejo atrás a un sin número de personas que desgraciadamente no tienen interés alguno en la educación formal.

Los más capaces simplemente no ingresan a la educación superior sino que buscan soluciones cortoplacistas de formación simplificada  y pragmática lo cual contribuye  no solo a abandonar la educación formal sino que aprovechando el uso de la tecnología buscan conocimientos de pronta aplicación laboral para insertarse en un sistema claramente informal, el cual se ajusta al esquema socialista responsable de fomentar la incultura y la marginalidad como producto lo cual les obliga a buscar en labores empíricas el sustento para sobrevivir.

El efecto de las políticas oficiales  ha determinado la desaparición económica de la clase media y ha hecho emerger a un proletariado que se instaló  en la informalidad laboral lo cual le ha permitido lograr ingresos en divisas equivalentes al salario mínimo de los países vecinos lo que ha traído como consecuencia a un individuo cuyo interés inmediato es convivir con el sistema y, hasta lo protege con la falsa presunción que logró proporcionarles una zona de confort por cuenta propia, cierta ascendencia y sustituta de la clase profesional menguada. Este segmento crece cada día, ha creado una nueva clase social y ha venido paulatinamente pasando de la resistencia al sistema con relativa tolerancia, e incluso, colaboración.

Considerando que tales circunstancias están enclavadas en un entorno político de difícil desplazamiento cuya gestión ha logrado estabilizarse, que se ha legitimado en cierto sentido y que ha logrado la inserción de una oposición blandengue, colaboracionista y ajustada a los intereses del régimen, habrá tiempo entonces de planear qué vamos a hacer cuando esta realidad de paso a la libertad y a la democracia acoplada a un nuevo modelo de gobernanza.

Surge entonces la necesidad de repensar de la educación liderada por la universidad, la cual debe considerar los elementos de la modernidad caracterizada por nuevos enfoques en su organización y en la manera de profesionalizar sus actividades para su propio desarrollo y del país.

En ese marco las universidades deben cambiar su enfoque ante el surgimiento de nuevos modelos de educación caracterizados por la imposición de la realidad instrumental, es decir la educación de carácter presencial, en línea o híbrida. Estos elementos son algunos a lo que las universidades del mundo han tenido que adaptarse y que seguirán transformando dentro de una especie de multi diversidad, incluyendo las formas de llevar a cabo las investigaciones científicas, la operación de las instituciones y el fortalecimiento de la cooperación internacional. 

En ese sentido, la educación del futuro será multimodal, es decir un mixto de clases presenciales con clases remotas, asíncronas, o sincrónicas, con experiencias individuales validadas fuera del aula cuyos conocimientos autodidactas incluso rebasan a los de los profesores frente a conocimientos adquiridos con experiencias de aprendizaje individuales o proporcionadas por  cientos de miles de centros de formación que otorgan certificaciones para el ejercicio de nuevos empleos que han requerido potenciar  diversas habilidades.

En el mejor de los casos, los estudios adquiridos en los procesos mencionados deberán ser reconocidos por las universidades dentro de planes flexibles, acreditables, reconocimiento de experiencias de formación profesional dentro de la concepción de formar profesionales multimodales ajustados a nuevas realidades laborales y que colateralmente permitan el soporte investigativo y el desarrolla de la ciencia en franca colaboración con los centros de capacitación y corporaciones tecnológicas que ofrecen un mercado en la formación múltiple y oportuna.

Metodológicamente se va más allá de lo que estamos viendo en la actualidad como el caso de la realidad virtual sustentada en soportes de almacenamiento del conocimiento, seguridad y protección intelectual, manejo a través de “block chain”, la “big data”, el uso de proyecciones holográficas, la inteligencia artificial y los espacios virtuales grupales, institucionales y personales metaversos. Es decir, tecnología virtual en campus múltiples y de combinaciones institucionales e internacionales de variadas formas organizativas de las universidades que sobrevivan usando las plataformas web3.

Estas nuevas plataformas funcionan sin intermediarios y con proyectos de investigación claramente definidos, están centrados en la descentralización y la economía de los creadores del conocimiento lo cual introducirá cambios en la manera de enseñar de manera disruptiva. La cual, por cierto, ya tiene un impacto considerable en la enseñanza de nuevos idiomas, manejo de las finanzas con el uso de modelos financieros que rebasan al sistema bancario, el desarrollo del arte digital, el gran impacto en la música, su difusión, los entretenimientos laborales y de oficios que marcan la conducta de muchos adultos, pero especialmente a nuestros niños y adolescentes los cuales  desprecian el analfabetismo digital de los mayores, más bien enseñándoles de cómo manejar los instrumentos digitales con gran competencia intuitiva.

Este entorno es todo un reto para un nuevo enfoque, pensamiento y creatividad para el diseño de un modelo de universidad. No podemos continuar con el modelo actual y su quimérica transformación o reforma; las mejores competencias profesionales deben tener un sentido prospectivo y sobre visión de los que se nos vino encima y no nos dimos cuenta.

El condicionamiento impuesto por el régimen y su óptica de control social es un muro de contención, pero aprovechemos el lapso del ejercicio del poder usurpado es clave repensar la universidad en ese tiempo hasta que las condiciones determinen el cambio del modelo político, y como señal de esperanza, limitada por la desesperanza solo puedo decirles en este ambiente restrictivo y en vísperas de la navidad signo de fe y esperanza que los cambios en el establecimiento actual se producirán. Los grandes cambios nunca se ven venir, son como pasos silenciosos, pero inevitablemente ocurrirán.

sábado, 18 de diciembre de 2021

ITINERARIO UNIVERSITARIO EN TRES SIGLOS

 


Celebrar un aniversario antes de tiempo puede revelar muchas cosas, en efecto, el 22 de diciembre se inició el proceso histórico del desarrollo de la universidad venezolana la cual data de tres siglos. Un 22 de diciembre de 1721 el rey de España, Felipe V decretó por Real Cédula la facultad para que el Colegio Seminario de Caracas se constituyera en “Real Universidad de Santiago de León de Caracas” con las cátedras de teología de víspera, leyes, teología moral, filosofía, gramática de menores y música o canto llano.  Es decir, se inician las actividades universitarias bajo la figura de una universidad monárquica y colonialista, muy diferente en su misión y objetivos de la que creó el Libertador Simón Bolivar el 24 de junio de 1827 con el nombre de Universidad Central de Venezuela.

De acuerdo a este planteamiento se celebran a destiempo los trescientos años de la Universidad Central de Venezuela cuando en realidad fue creada institucionalmente en 1827, en todo caso, es el aniversario de la primera universidad en territorio venezolano cuyas características fueron de origen monárquico, colonialista, eclesiástica y clasista. En fin, no es un tema que afecte la larga trayectoria universitaria, pero vale la pena hacer algunas disquisiciones al respecto.

Por decisión papal al año 1725 [1] .se declara erigida la “Real y Pontificia Universidad de Caracas” y en tal sentido, el Obispo de Caracas, Monseñor Escalona, declarará “erigida, instituida y fundada dicha Universidad ubicada en la antigua sede del Colegio Seminario de Santa Rosa de Lima, ubicado al lado sur de la antigua plaza mayor de la ciudad de Caracas.

Es en 1819 cuando el Libertador Simón Bolívar propone la Constitución de la República, y en su gloriosa intervención ante el Congreso Constituyente en la ciudad de Angostura da origen a la República.  En ese entorno  republicano se crea en 1821 en la primogénita ciudad de Cumaná  la Universidad de Cumaná y, es en 1827 cuando se inicia un proceso de cambio y transformación de las universidades; se reforman los estatutos universitarios y se elaboran los reglamentos universitarios los cuales fueron promulgados por el Libertador instaurando de esta manera el primer cambio significativo en la educación superior y a la sazón, transformando a la Real Universidad Santiago de León de Caracas en Universidad Central de Venezuela y se designa rector al Dr. José María Vargas quien inicia inmediatamente la reforma de la universidad, crea simultáneamente la facultad de Medicina, y se promulgan los   correspondientes estatutos.

A partir de ese momento histórico la universidad inicia sus procesos de cultura y desarrollo de la era republicana, y comienza a fluir a lo largo del siglo con sus particularidades y los ajustes naturales de sus objetivos. Es hasta 1873 cuando se promulga un decreto declarando la independencia de la universidad del Ejecutivo Federal y se establecen las bases para su nueva organización, génesis de la autonomía universitaria.,

En esa época se hace presente la promulgación de nuevas constituciones con sus efectos sobre la educación, especialmente la universitaria por sus posturas críticas y estimuladoras de la innovación. En variadas ocasiones, las acompañan de protestas renovadoras tal y como ocurrió en 1912 cuando se producen conflictos estudiantiles contra el gobierno dictatorial y de sus políticas restrictivas en el área académica, las cuales conducen al cierre temporal. Más adelante, la disolución de las asociaciones estudiantiles, luego ampliadas con la represión a la Federación de Estudiantes y la consiguiente toma policial violando los espacios universitarios.

Es conocida la postura de la generación del año 28, universitarios de boinas azules en contra de la dictadura gomecista conducente a la protesta inteligente lo cual endurece las posturas de los extremos y lleva a la cárcel a los lideres del movimiento, pero que, indirectamente fortalece su formación universitaria, y el espíritu libertario que marcará al siglo XX. Ya para 1941 se debate sobre la transformación y situación de la universidad venezolana las cuales vienen acompañadas de nuevas propuestas educativas centradas en la lucha contra el analfabetismo, el mejoramiento gremial que conduce a, deliberar y protestar por nuevos decretos oficiales restrictivos al desarrollo universitario.

Independientemente de la controversia, la universidad siempre ha sido crítica y buena adversaria del Ejecutivo Nacional y de sus políticas de maniatarla a sus intereses como, por ejemplo, los intentos de cambio llevadas a cabo en 1953 en una deformada Ley de Universidades. Ese periodo está caracterizado por una amplia y clandestina movilización estudiantil que llega a nivel de liceos y que contribuyó por diversos motivos, (incluyendo los netamente políticos) a la huelga universitaria en una fecha significativa del 21 de noviembre de 1952 originaria al derrocamiento del gobierno en 1958.

Desplazado el gobernó dictatorial por otro de transición, se conforma una Comisión Universitaria para modificar el estatuto de funcionamiento de las universidades lo que permite el rediseño de ellas sustentada en la autonomía universitaria, la cual viene acompañada de la contratación de profesores de alta preparación, la apertura popular de la universidad y, la creación de nuevas universidades. Se entra en un periodo de revisión de la educación universitaria concretando el sistema de admisión y la gratuidad de la educación superior, promoviendo la respectiva reglamentación en las universidades.

Después que se instala un gobierno democrático para el año 1960, las luchas estudiantiles asociadas a la agitación ideológica se profundizan dentro del marco de un gobierno debatiéndose con la guerrilla cuyos focos intelectuales se agruparon preferentemente en la Universidad Central de Venezuela y que por cierto han tenido un efecto directo años después a contribuir a erigir al régimen actual.

Con una nueva Constitución en los inicios de un periodo democrático, se perfila el desarrollo universitario dentro de un sistema educativo normado por el Plan de la Nación, surge el debate constructivo y el nombramiento autónomo de autoridades universitarias sustentado en elecciones internas por parte del Claustro Universitario.

Ya para 1969 un nuevo gobierno estimula el proceso de internacionalización centrado en el Convenio Andres Bello, y bajo una nueva Ley de Universidades se norman las actividades universitarias. Ello estimula el debate, la controversia y consecuentemente manifestaciones estudiantiles las cuales son coronadas con la invasión del ejército en sus predios y violación de su autonomía.

Todo este periodo ha estado marcado de conflictos y reclamos gremiales reivindicativos por parte de docentes y estudiantes acompañadas de reclamaciones financieras en lo que se ha   llamado lucha por un presupuesto justo. En general, la universidad ha sufrido un cambio favorable con los gobiernos democráticos, incluyendo la “renovación universitaria. Todo ello ocurre cuando la alternancia política y libertades democráticas hacen que se logre ampliamente la incorporación de la población joven de procedencia popular al sistema universitario.

Entramos en siglo XXI con una larga historia de transformación, cambio universitario e innovaciones académicas, acompañadas también de conflictos y enfrentamientos conceptuales con el régimen actual, especialmente sobre los objetivos de la universidad, y. de su visión democrática, crítica y autonómica. En tal sentido, es necesario hoy día revisar objetivamente su funcionamiento dada la circunstancia que frente a importantes limitaciones impuestas por el régimen se ha fragmentado e intervenido indirectamente el sistema universitario con el efecto directo de pérdida de calidad, éxodo estudiantil y docente.

Una serie de factores han limitado la misión y objetivos universitarios dentro de la línea de tiempo de tres siglos. Dentro de su propia perspectiva en el presente es necesario estudiar esta nueva realidad considerando la visión prospectiva del desarrollo de las universidades a mediano y largo plazo y, presentar una innovadora concepción actualizada de su situación y, de su desarrollo en estos tiempos de modernidad y cambio. Reconstruir su visión, valores y objetivos nos obliga como universitarios a convocamos para llevar a cabo la propuesta de retomar el camino de la transformación y modernización universitaria a pesar de los obstáculos que enfrenta. La universidad nunca se ha detenido en una línea de tiempo de tres siglos y no lo hará ahora a pesar de su intervención temporal por parte de un régimen que intenta someterla.


 



[1] Cronología histórica de la educación venezolana

Ramón Alexander Uzcátegui Pacheco y Luis Bravo Jáuregui Memoria Educativa Venezolana enero 2021, Caracas, Venezuela