sábado, 5 de marzo de 2022

MODELANDO FUTURO

                         

En una ocasión un experto en visualizar el futuro me dijo que el arte de hacerlo reside en imaginar con sentido realista una visión global prospectiva que permita construir el futuro. Personalmente lo denominé “sobre visión”, acordándome de mi maestro de muestreo estadístico, el eminente catedrático Francisco Azorín Poch, nos enseñó a muestrear la realidad y a aplicar modelos de pronóstico para trazar una visión amplia y otear un posible acontecer del futuro, en otras palabras, usar la tecnología, modelando acciones presentes y generar salidas probables buscando la construcción del futuro a mediano plazo.

Recientemente, Michael M. Crown, presidente de Arizona State University, nombrada como la universidad más innovadora de Estados Unidos por U.S. News & Word Repor,. se refería a lo mismo con la pregunta ¿cómo visionamos una universidad en crisis para el año 2100?, al efecto afirmó:

“Todas esas visiones de mediano plazo están sentadas sobre la base en modelos tradicionales, pero ante la complejidad creciente del mundo actual, cómo podemos abordar el tema para cambiar una universidad que se concibe a sí misma como exclusiva y competitiva, donde generalmente se desprecia la colaboración, y se aíslan en comunidades elites de la sociedad civil. Esas condiciones las hacen muy difíciles de cambiar y, por supuesto, de imaginar el futuro frente a la crisis, la democratización de la educación, el analfabetismo tecnológico, la distancia de la universidad y el sector productivo y, la ausencia de innovación, elementos imprescindibles para lograr el progreso y la adaptación a una sociedad mutante”.

En la práctica eso se traduce parcialmente en dejar a un lado la noción de la universidad estereotipada y en especial del estudiante tradicional. Se debe entonces abordar el tema de masificar la educación superior en todos los contextos, asegurando el acceso popular a la universidad dada las circunstancias actuales de desmotivación por los estudios universitarios, obviamente sin desmerecer la calidad académica. Es imprescindible ofrecer una educación superior de excelencia a los estudiantes destacados, tender una línea abierta a aquellos que abandonaron sus estudios y finalmente contribuir a dar amplitud a la población activa para canalizar sus  capacidades y competencias en programas de extensión para la certificación profesional que les aseguré el éxito en sus emprendimientos o en el trabajo, asegurando el enlace laboral y, especialmente proporcionarle continuidad a los estudios universitarios, favoreciendo que las personas tomen cursos especializados, y al mismo tiempo, le permitan obtener créditos para continuar con la licenciatura e incluso con la especialización y maestría en cualquier universidad.


Estamos en una era dinámica, de nuevos actores enmarcados en la sociedad del conocimiento, sustentada en información, la comunicación y los modelos de aprendizaje que han irrumpido ampliamente en las redes académicas. Programas de todo orden están sustentados en el desarrollo de contenidos individuales o corporativos, incluso desarrollados por las corporaciones tecnológicas, montadas y difundidas en una variedad de plataformas internacionales.



La innovación es la médula del cambio en una sociedad libre está apalancada por instituciones orientadas a estimular el desarrollo, la calidad y el mérito profesional que facilite acceder a las redes globales y sus nuevas realidades, de esta manera la tecnología ayudan dentro con un enfoque epistemológico adecuado la capacitación y manejar una realidad particular con herramientas adecuadas, entre ellas los nuevos modelos de Análisis de Datos, Inteligencia Artificial, Realidad Virtual y otras innovaciones para la educación a distancia y del trabajo remoto.

Ello obliga a expandir las formas de aprendizaje con herramientas creativas, y nuevos emprendimientos. Sin rubor alguno se debe abandonar el prurito de la academia confinada y, emparentarnos con las corporaciones tecnológicas, apoyar las alianzas universitarias y favorecer sin restricciones y con flexibilidad las acreditaciones cuyas competencias son institucionales, preservado la autonomía académica de las universidades y salvando la oposición reglamentaria de una sociedad conservadora que pretende continuar con una visión estrecha en la formación universitaria de elite.

En la actualidad y de manera exponencial se han desarrollado aplicaciones complejas que están fuera del alcance de los egresados universitarios los cuales deben ser reentrenados o en el mejor de los casos actualizados, los docentes e investigadores también necesitan ampliar sus fronteras, al igual que las propias instituciones de educación superior con la ayuda de la investigación universitaria soporte de un liderazgo en ambientes competitivos y contribuir a la solución de problemas basados en proyectos que les permita abordar temas críticos sociales, económicos, políticos y de coyuntura con la tecnología disponible para contribuir al desarrollo, explorar nuevos mundos y aprender cuestiones complejas que enriquezcan la continuidad de la ciencia  y la cultura.


sábado, 26 de febrero de 2022

CRISIS UNIVERSITARIA Y VINCULOS LABORALES


 La universidad venezolana está sumida en una profunda crisis en su misión y objetivos cuya génesis es producto de la estrategia interventora del régimen y de los efectos económicos y culturales que ella produce. Mas allá de la humillante remuneración de su capital social, la  pérdida de infraestructura, las limitaciones estructurales, y el abandono del campo universitario (como consecuencia de la ausencia de recursos y años de parálisis producto de las restricciones financieras y la pandemia), han conducido al éxodo del personal docente y de investigación, incluyendo a estudiantes que, ante la crisis de motivación y necesidad de sobrevivencia potencian la acción de no poder continuar sus estudios y muchos se marchan del país.

Uno de los aspectos relevantes de tal situación fue la estrategia oficial de apoderamiento e ideologización de las universidades, su efecto directo de la paralización la comunidad se ha desenvuelto en un entorno hostil marcado por la intervención académica, la dependencia del personal a reglamentos unilaterales, control centralizado y degradante política de remuneración. No dejan de ser importantes las limitaciones curriculares, merma de la calidad educativa, incluyendo la limitación de costos complementarios asumidos particularmente por los docentes para el traslado, adquisición de equipos y materiales de estudio.

Las reflexiones anteriores marcan la tendencia de la pérdida del sistema universitario, ya no solo como consecuencia de las limitaciones anotadas, sino que se está creando otro sistema que, desde el punto de vista de la autonomía, de la misión y los valores universitarios está cambiando muy rápidamente. La comunidad observa como el sistema universitario se convierte en otro, caracterizado por la pérdida de la autonomía, misión y valores. Una reflexión sobre este particular determina la necesidad imprescindible de cuestionar el modelo político puesto en práctica por el régimen lo cual obliga a repensar fórmulas de recuperación en un entorno democrático, es decir refundar la universidad, incluyendo la educación en general y la recomposición de los egresados mal formados.

Si se examina el asunto en un entorno internacional, el caso Venezuela se inscribe en un sistema que también está cambiando como consecuencia de la mutación de objetivos y metas, especialmente estudiantiles cuyo comportamiento marca nuevas tendencias producto, ya no solo de restricciones ideológicas, culturales y de vínculos con el desarrollo tecnológico actual. Las universidades de variados países están sujetas a un cambio en su entorno, el incremento significativo de las matrículas, acompañado del incremento del costo de mantener las universidades.

Se aprecia que la reinversión en las universidades disminuye significativamente, la investigación se hace global y multidisciplinaria bajo control de grandes corporaciones. Las consecuencias financieras de estas tendencias se profundizan con un cambio de conducta y determina que sus actividades tiendan a hacerse no sustentables en el mediano plazo y consecuentemente, también se plantea el objetivo fundamental de ir a una reformulación universitaria.